Medio ambiente
El Canal de Castilla es un cauce de tierra sin revestimiento, esta circunstancia hizo que con el devenir del tiempo y su progresivo abandono como medio de transporte, se regeneraran en torno a el una sucesión de ecosistemas fluviales y palustres rodeados por el árido medio castellano.
Los biotopos fundamentales asociados al canal son tres: fluvial, ripario y palustre. A estos tres habría que sumar los que lo rodean, siendo mayoritario el agrario que en su mayoría es de secano.
El biotopo fluvial es el que constituye la sección del canal por la que circula el agua. El bosque de ribera aparece en múltiples puntos del Canal y está compuesto por chopos, álamos, sauces, rosales, majuelos, madreselvas, etcétera, con multitud de formas de vida. Debido al buen estado físico-químico de las aguas, se encuentra presente una variada comunidad de peces, junto a otros grupos taxonómicos como las almejas de río. Los sotos fluviales son también aprovechados por más de 130 especies de aves para reproducirse y albergan especies tan representativas como la nutria (Lutra lutra) o bioindicadoras de la buena calidad de las aguas como el musgaño de Cabrera (Neomys anomalus).
Miles de aves de numerosas especies utilizan los sotos y humedales del Canal como refugio durante sus pasos migratorios, estando amenazadas muchas de estas especies.
El entorno agrario del Canal permite la presencia de comunidades animales muy especializadas a vivir en los medios esteparios como las calandrias, alondras, aguiluchos cenizos y ortegas, siendo la avutarda la especie más emblemática.
Son pues muchas las especies que estando muy amenazadas requieren la existencia de estos ambientes para su conservación. Además, el Canal de Castilla, al ser un medio lineal, juega un papel de especial importancia en la conexión de zonas distantes en el espacio.
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